En Lima, las cámaras de control de velocidad se han multiplicado como parte de una estrategia para reducir accidentes y sancionar a quienes infringen los límites establecidos. Sin embargo, un reportaje de Cuarto Poder reveló que en muchas vías importantes como la Vía Expresa Paseo de la República, Javier Prado y la Costa Verde, la señalización es confusa y contradictoria. Se registran cambios abruptos de velocidad en tramos muy cortos —de 80 a 50 km/h en pocos metros—, además de señales poco visibles, mal ubicadas o incluso ocultas tras estructuras. Esta situación genera incertidumbre entre los conductores, quienes muchas veces no saben con exactitud qué velocidad deben mantener, lo que no solo aumenta la probabilidad de recibir multas, sino que también puede poner en riesgo la seguridad vial. Aunque las cámaras son de última tecnología y están estratégicamente ubicadas, su eficacia se ve comprometida por la falta de una señalética clara y coherente.
Las nuevas cámaras de control de velocidad han sido instaladas en diversas vías principales de Lima:
- Vía Expresa Paseo de la República
- Avenida Javier Prado
- Vía Expresa Luis Bedoya Reyes
- Costa Verde y en tramos que atraviesan distritos como Miraflores y Barranco.
El manual del MTC establece que la reducción de velocidad debe hacerse de forma gradual (máximo 20 km/h por tramo), pero lo que se observa en las vías contradice esta norma. Con frecuencia, los dispositivos de control están situados justo después de los cambios de límite, sin dar tiempo suficiente para adaptarse a la nueva velocidad, lo que podría interpretarse como una medida recaudatoria más que preventiva. Conductores entrevistados relataron haber sido multados en zonas mal señalizadas o con señales inexistentes, lo cual ha generado indignación y reclamos. Aunque la Municipalidad de Lima asegura que las cámaras aún no han generado fotopapeletas, ya hay casos documentados que indican lo contrario. Los ciudadanos no se oponen a estos sistemas de control, pero exigen reglas claras, señalización visible y ubicaciones lógicas que realmente contribuyan a una conducción segura y no se perciban como trampas para multar.
Los conductores exigen normas claras y señalética adecuada para garantizar seguridad, no sanciones arbitrarias. La coherencia entre tecnología y regulación es clave para el éxito del sistema.
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