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| Imagen creada por Gemini IA |
Si alguna vez te has preguntado por qué las pistas de Lima parecen una zona liberada donde las reglas de tránsito brillan por su ausencia, la respuesta no es solo falta de educación vial, sino un sistema judicial y administrativo diseñado casi a la medida de la impunidad.
En un reciente y revelador análisis, @PaoloBenzaR expone las entrañas de este problema:
- El lucrativo negocio de la impugnación: Existe una red de abogados especializados en ingresar recursos administrativos y judiciales por cualquier motivo (desde un error tipográfico hasta una letra ilegible). Cada impugnación congela el proceso sancionador y permite al infractor seguir circulando como si nada.
- La trampa de la prescripción: Como el sistema cuenta con hasta cuatro niveles de apelación, las multas se entrampan por años hasta que prescriben (generalmente a los cuatro años), quedando archivadas de manera definitiva. Esto explica por qué hay combis y vehículos acumulando decenas de papeletas que jamás se pagan.
- Depósitos colapsados y revisiones "truchas": Los corralones municipales están repletos con miles de vehículos con orden de captura que no pueden ser retirados ni chatarreados con agilidad. A esto se suma un sistema de revisiones técnicas sumamente laxo —e incluso clandestino en zonas alejadas— que permite circular a unidades en pésimas condiciones, afectando la seguridad vial y la calidad del aire.
Este panorama demuestra que el problema va mucho más allá de una simple multa; es una cadena de incentivos perversos que premia al infractor y deja desprotegida a la ciudadanía.
¿Quieres conocer todos los detalles de esta radiografía sobre el transporte limeño? No te pierdas el video completo en el canal de @PaoloBenzaR: Ver video en YouTube .

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